El comercio electrónico se ha expandido rápidamente en Chile en los últimos años, particularmente desde el período de pandemia hasta ahora. Cada vez que una persona compra por internet, entrega una serie de datos personales que permiten procesar la transacción, confirmar el pago y coordinar el despacho del producto o servicio adquirido.
Detrás de este proceso existe una infraestructura tecnológica que recopila, procesa y almacena información de los clientes. Y justamente por esta razón, es que la ley de protección de datos personales establece obligaciones para regular el manejo de la información de usuarios de parte de las empresas, definiendo lineamientos sobre cómo esos datos deben recolectarse, utilizarse y resguardarse. Comprender qué ocurre con la información después de hacer clic en “comprar” permite entender mejor cómo funciona el tratamiento de datos personales en el comercio electrónico.
Qué ocurre con tus datos después de hacer clic en “comprar”
Cuando un usuario realiza una compra en línea, el sistema de la tienda registra diversos datos personales necesarios para procesar la operación, que suelen incluir nombre, dirección de despacho, correo electrónico, número de teléfono y detalles asociados al pago.
Una vez finalizada la compra, esta información pasa a formar parte de distintos sistemas dentro de la empresa y puede almacenarse en plataformas de comercio electrónico, sistemas de facturación, herramientas de atención al cliente o bases de datos que permiten gestionar pedidos y dar seguimiento a las compras realizadas.
En organizaciones que gestionan grandes volúmenes de información, resulta importante identificar cómo circulan los datos a través de los sistemas de la empresa. Para esto se utilizan herramientas como el Registro de Actividades de Tratamiento (RAT), que permite mapear los flujos de datos, identificar qué sistemas utilizan la información y determinar con qué finalidad se procesa.
Este tipo de levantamiento facilita comprender cómo se utilizan los datos personales dentro de una operación digital y también permite detectar posibles brechas frente a lo que exige la ley de datos personales.
Formularios, pagos y almacenamiento de información
El proceso de compra online generalmente comienza con un formulario donde el usuario introduce información necesaria para completar el pedido. Estos formularios recopilan datos personales que luego se transmiten a los sistemas que gestionan el comercio electrónico.
Una vez finalizada la compra, la información se almacena en bases de datos que permiten gestionar pedidos, realizar el seguimiento de los despachos o mantener registros de operaciones. En este contexto, las empresas deben tener absoluta claridad sobre qué información almacenan, dónde se almacena y qué sistemas intervienen en su procesamiento.
Cuando el tratamiento de información puede implicar riesgos relevantes para los titulares de los datos, las organizaciones pueden realizar Evaluaciones de Impacto sobre Protección de Datos (Data Protection Impact Assessment - DPIA), las cuales permiten analizar los posibles riesgos asociados al manejo de datos personales y establecer medidas de mitigación que puedan ser necesarias.
Quién accede realmente a esa información
Aunque el usuario interactúa principalmente con la tienda online, los datos personales pueden circular entre distintos actores dentro del ecosistema digital que permite completar una compra. Por ejemplo, los datos pueden ser utilizados por sistemas de logística que coordinan los despachos, plataformas de pago que procesan las transacciones, herramientas de atención al cliente o incluso sistemas de análisis que ayudan a mejorar la experiencia de compra.
Dentro de la empresa también pueden acceder a la información distintos equipos, como áreas de ventas, soporte o administración, dependiendo de las necesidades operativas de la organización. Por esta razón, es de suma importancia establecer controles claros dentro de un flujo de información sobre quién puede acceder a los datos personales, con qué finalidad y bajo qué condiciones. Mantener la trazabilidad de estos accesos y definir responsabilidades dentro de la organización forma parte de una gestión responsable y del cumplimiento de lo que requiere el tratamiento de la información según la ley de protección de datos personales.
Qué exige la ley de protección de datos personales a las empresas
La ley de protección de datos personales establece los principios que las empresas deben cumplir al recopilar y utilizar la información de sus usuarios, entre los que se encuentran la transparencia, la finalidad del tratamiento, la seguridad de la información y la responsabilidad en la gestión de los datos.
Esto implica que las organizaciones deben informar a los usuarios qué datos se recopilarán, con qué propósito se utilizarán y durante cuánto tiempo se almacenarán. Además, deben implementar medidas de seguridad que eviten cualquier acceso no autorizado, pérdida de información o filtración de datos. Para cumplir con estas directrices, muchas empresas desarrollan políticas internas de protección de datos, estableciendo controles de acceso a la información y documentando los procesos asociados al tratamiento de datos personales dentro de la organización.
Consentimiento y finalidad del tratamiento
Uno de los elementos centrales de la ley de datos personales es que la información debe utilizarse exclusivamente para los fines informados al titular de los datos. Esto significa que las empresas deben solicitar el consentimiento correspondiente antes de tratar datos personales, indicando claramente para qué serán utilizados. Vale decir, si un usuario entrega su correo electrónico para confirmar una compra, su uso para campañas comerciales requiere una autorización de consentimiento adicional.
Para gestionar este proceso de forma adecuada, muchas organizaciones implementan herramientas de gestión de consentimientos digitales que permiten registrar cuándo un usuario otorga autorización, qué tipo de consentimiento entrega y para qué finalidad se utilizarán sus datos.
Cómo impacta la ley de datos personales en el comercio electrónico
La ley de datos personales impacta directamente en la forma en que operan las tiendas online. Las empresas deben revisar cómo recopilan información, qué plataformas utilizan para procesarla y qué controles existen para garantizar su protección. Esto implica evaluar tanto sus procesos internos como la infraestructura tecnológica que sostiene el comercio electrónico. Las organizaciones deben tener claridad sobre los flujos de datos personales, los sistemas que participan en su tratamiento y los proveedores tecnológicos que intervienen en la operación.
Además, las empresas deben estar preparadas para responder a solicitudes de los titulares de los datos, tales como acceso, rectificación, cancelación u oposición al tratamiento de su información.
Buenas prácticas para reducir riesgos legales
Más allá de cumplir con los requisitos mínimos de la normativa, existen prácticas que permiten fortalecer la gestión de datos personales dentro de las organizaciones. Entre ellas se encuentran una mantención actualizada del registro de actividades de tratamiento, implementar controles de acceso a las bases de datos y revisar periódicamente los sistemas que almacenan información de clientes. También es importante establecer políticas de privacidad claras y definir contratos de protección de datos con proveedores tecnológicos que puedan garantizar la seguridad de la información. Contar con procesos estructurados para gestionar el tratamiento de datos personales permite a las empresas reducir potenciales riesgos legales y al mismo tiempo adaptarse de mejor manera a lo que establece la ley de protección de datos personales.
En este contexto, muchas organizaciones están comenzando a evaluar de forma más sistemática cómo gestionan la información dentro de sus operaciones digitales. Contar con un diagnóstico claro de los flujos de datos, implementar mecanismos adecuados de gestión de consentimientos y establecer procesos de gobernanza continua se vuelve crucial para cumplir con la ley de datos personales.
Empresas especializadas en protección de datos y ciberseguridad, como Vantgard, apoyan a las organizaciones en este proceso mediante diagnósticos automatizados que permiten mapear los tratamientos de información, la implementación de herramientas tecnológicas para la gestión de consentimientos y derechos de los usuarios, y servicios de mantenimiento continuo como DPO-as-a-Service, que ayudan a gestionar de forma permanente el cumplimiento de la ley de protección de datos personales.
Publicado por VantGard Consulting
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